viernes, 13 de febrero de 2009

Campo de moras -I-

Callejones.

Desde pequeño he sido peatón de callejones. En verano, a la hora de la siesta, por las calles vacías de mi pueblo se hacía un silencio profundo y sólo el ruído lejano del autobús de pasajeros que se veía desde lo alto del cerro siguiendo la línea de la polvorienta carretera o mis propios pasos de niño inquieto lo alteraba. En el pueblo vivian mis dos tios, hermano de mi padre el uno y de mi madre el otro y yo siempre andaba de camino de una casa a otra.

La casa de mi tio Joaquin, en la que nací, está -porque sigue estando- en una de las calles principales del pueblo y para ir hasta la casa de mi otro pariente siempre me pareció más entretenido andar por los desordenados callejones que por aquella tan larga y sin sombra que me protegiera del ardiente sol que la gente evitaba a esas horas sesteando al fresco que les proporcionaban los gruesos muros de sus casas.

En los callejones traseros, los postigos -entradas al corral para las mulas y otros animales, incluso para el grano o la remolacha en tiempos de cosecha- tenían un aspecto menos favorecido que el que lucían las fachadas de las casas encaladas. En sus portalones semivencidos y retranqueados, en las desgastadas piedras del sardiné o en los insinuantes mapas que formaban los desconchados de la pared, se dejaba ver el paso del tiempo. Tiempo pasado en silencio.

Quizás por eso hoy no soy peatón de avenidas. Quizás por eso prefiero los callejones. Puede que entonces me dejara en ellos algo que todavía ando buscando.

9 comentarios:

Alisss dijo...

curiosas tus fotos :) pero realmente muy cuidado el relato :) me gusta tu estilo :) eres un artista, tokes el tema k tokes ;)
besitos

R. Laó dijo...

Gracias Alisss, besos.

Miguel Angel dijo...

Creía estar leyendo al Azorín de mi adolescencia cuando el relato se acabó demasiado pronto.
¿Cuando escobirás más extenso?

i met you dijo...

Yo amó las grandes avenidas,las grandes urbes y los tacones, pero estos callejones y encalados me descansan.

me gustó

beso

Miguel Angel dijo...

Rafael: Cómo no se escribir en mi blog estoy fagocitando los que publicas visitar y a "Imet you" le doy la paliza con comentarios octoédricos.
Granadino de "Graná" Y Sevillano por su deslumbante luz me sigo quedando con los pequeños pueblos en los que el sol no hería sino que caldeaba la tierra humeante por las mañanas soleadas.
Simpre seguiré añorando la vega ganadina,tan árabe como afeancesada pero siempre me recogeré en el frio de las altas umbrías para poder recrear el mundo.
No obstante cuando descubrí los Campos Elíseos descubrí un tipo de luz de la que ya Sevilla se había adueñado cientos de años antes.
Esta luz única que hace opaca los neones de las grandes avenidas y sin embargo sabe esconderse para descansar de su abrumadora fogosidad.
Hay que ver cuantas cosas observas...

R. Laó dijo...

Miguel Angel, escribir más extenso no sé si me gustaría. Me parece que de momento vale con lo que hago. intento contar algunas cosas como puedo pero no hay más pretensión. Tú me conoces y ya sabes que es sólo por hoy, mañana ya veremos. De todas formas gracias, amigo.

R. Laó dijo...

i met you, las avenidas, las urbes también tienen su yo que sé, pero en estos callejones tengo la sensación de que estoy más cerca de algo. A lo mejor de que me roben (es broma). Un beso y gracias por leerme.

Jack Daniel's dijo...

Ay Rafa, algún día deberíamos atrevernos a contar todo lo que nos hemos dejado en los callejones

R. Laó dijo...

Un blog sólo para eso, jaja...
Saludos Grego.