jueves, 26 de febrero de 2009

Las sorpresas de la red

"Trineafterhours" de Juan Francisco Casas.

Es lo que tiene. Esta tarde, absorto en mis pensamientos, me quedé observando por un rato el agujerito de un bolígrafo "bic" que sostenía en la mano. Si hombre, en una de las caras de su cuerpo de exágono y en la mitad de su longitud, los "bic" tienen un pequeño agujerito, que según parece sirve para que la presión dentro del bolígrafo y la presión fuera sea uniforme y de esa manera el aire que entra en la varilla no deje que se derrame la tinta y a la vez presione ésta hacia la punta. Bueno, el caso es que estababa imaginando una historia algo surrealista relacionada con el susodicho agujerito para escribirla en un post para este blog.

-Entonces necesito una foto -me dije- y el agujerito es muy pequeño y mi móvil no tiene macro (faltaría más), voy a ver si tecleando "agujerito bolígrafo bic" me sale algo-.

Y lo que me sale, entre otras cosas, es éste artista andalúz (La Carolina, Jaén, 1976) licenciado y doctorado en Bellas Artes por la Universidad de Granada, que ha expuesto sus obras en un montón de sitios y que pinta sus dibujos con bolígrafo "bic" azul. A mí me parece muy bueno, así que al carajo con las historias surrealistas de agujeritos y mi post se lo dedico hoy a Juan Francisco Casas que, como podéis observar, es un poco más realista que yo.

Que lo disfrutéis.

miércoles, 25 de febrero de 2009

En el suelo ocurren cosas -IX-

Más fuerte que la piedra.

Sólo yo permanezco tranquilo, sin mostrar deseos;

Como un niño que todavía no es capaz de sonreír;

Desamparado, sin hogar.

Los demás viven en la abundancia:

Sólo yo parezco necesitado.

Mi espíritu es posiblemente el de un loco,

¡Tan ignorante y confuso!

Los vulgares resultan brillantes:

Sólo yo parezco gris.

Los vulgares saben discernir:

Sólo yo parezco torpe;

Indiferente, como quien se oculta;

A la deriva, sin asidero alguno.

Todo el mundo parece tener algo que cumplir;

Sólo yo parezco ser inepto y desmañado;

Sólo yo soy distinto de los demás.

Pero encuentro paz y soporte en la Madre que me nutre.


LAO TSÉ -Tao Te Ching ( Libro del Tao)-

martes, 24 de febrero de 2009

Qué es esto?

Visto por Sevilla.

A ver, una bici?, un coche?, una horterada?, las tres cosas?, una solución a la crisis?, el último invento de Pierre Nodoyuna para intentar que la bella Penélope no gane la carrera de Autos Locos?. Lo que yo se es que va a pedales, que es descapotable y que para gustos están los colores.

sábado, 21 de febrero de 2009

Campo de moras -II-

Sin miradas extrañas.

Mi otro tío, Rafael -se llamaba así por mi abuelo, al igual que yo-, vivía en la otra punta del pueblo, en una empinada calle que a duras penas podía subir por una cojera que la metralla le dejó como recuerdo de una estúpida guerra, para siempre. En esa calle, la inclinación del suelo juega con el plano horizontal sobre el que se levantan las casas, escalonando sus fachadas hasta desembocar a los pies de una carretera estrecha y bacheada en la que, por sus constantes cambios de nivel, los tractores o las Derbis de los campesinos aparecían y desaparecían por el horizonte de cielo naranja cuando éstos volvían de las labores del campo.

Mi tío era sobradamente conocido y sin embargo no tenía un apodo como todos en el pueblo. A él se le conocía por una profesión que seguramente le vendría dada por la invalidez de su pierna sin ángulo. Mi tío Rafael, era el sepulturero. Calaba una boina a la que no sé cuantas veces le arranqué el rabillo jugando a darle vueltas.

Muchas mañanas me llevaba con él al cementerio, en casa se quedaban mi tía y mis primas y no era difícil para mí escoger qué hacer, así que acoplado al andar cansino de su maltrecha pierna y de sus dos ovejas cruzábamos el pueblo, entre los buenos días y los vaya usted con Dios de los vecinos, para tomar el camino al camposanto.

Ahora me los imagino tocando madera cada vez que se cruzaban con él, pero entonces yo era sólo un niño ajeno a todas esas tonterías y que se sentía seguro al calor y el cuidado de su cariñoso tío.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Marta del Castillo

Imagen: R. Laó.

Ocurre que cuando en algún lugar del mundo sucede un caso desgraciado o grave, nos parece que eso nunca nos va a pasar a nosotros, que eso sólo les pasa a los demás. Posiblemente es algo que tiene que ver con algún sistema de defensa propio del ser humano -y quizás del género animal en general- para impedirnos el sufrimiento o algo así, no lo sé.

Basta con que algo suceda a cientos de kilómetros, y no digo ya a miles, para que la onda expansiva no llegue a los sensores de nuestra conciencia, o llegue demasiado débil y entonces es engullida enseguida por la vorágine de nuestro devenir diario. Pero cuando el suceso o la desgracia -sea de la naturaleza que sea- nos toca de cerca, como en el caso de Marta del Castillo, entonces las alarmas se disparan y nos sentimos amenazados y esta situación provoca que nos volvamos sensibles y solidarios con los afectados.

Han pasado cuatro días de búsqueda infructuosa del cadáver de Marta en el río Guadalquivir y todos vivimos con angustia estos momentos de incertidumbre. A mí, no sé si a los demás, cuando llega la hora de irme a dormir se me viene a la cabeza la imagen de los padres de Marta e imagino lo que pueden estar sufriendo, pero como cada noche enciendo la radio y poco a poco, casi sin querer, voy cayendo en el sueño y a otra cosa.

Después de tantos días desaparecida y de algunos más teniendo la certeza confesa de que su hija está muerta en un río, no estoy nada seguro de que yo pudiera soportar caminar tan sólo unos minutos con los zapatos de Antonio, su padre, ni con los de cualquiera de su familia.

viernes, 13 de febrero de 2009

Campo de moras -I-

Callejones.

Desde pequeño he sido peatón de callejones. En verano, a la hora de la siesta, por las calles vacías de mi pueblo se hacía un silencio profundo y sólo el ruído lejano del autobús de pasajeros que se veía desde lo alto del cerro siguiendo la línea de la polvorienta carretera o mis propios pasos de niño inquieto lo alteraba. En el pueblo vivian mis dos tios, hermano de mi padre el uno y de mi madre el otro y yo siempre andaba de camino de una casa a otra.

La casa de mi tio Joaquin, en la que nací, está -porque sigue estando- en una de las calles principales del pueblo y para ir hasta la casa de mi otro pariente siempre me pareció más entretenido andar por los desordenados callejones que por aquella tan larga y sin sombra que me protegiera del ardiente sol que la gente evitaba a esas horas sesteando al fresco que les proporcionaban los gruesos muros de sus casas.

En los callejones traseros, los postigos -entradas al corral para las mulas y otros animales, incluso para el grano o la remolacha en tiempos de cosecha- tenían un aspecto menos favorecido que el que lucían las fachadas de las casas encaladas. En sus portalones semivencidos y retranqueados, en las desgastadas piedras del sardiné o en los insinuantes mapas que formaban los desconchados de la pared, se dejaba ver el paso del tiempo. Tiempo pasado en silencio.

Quizás por eso hoy no soy peatón de avenidas. Quizás por eso prefiero los callejones. Puede que entonces me dejara en ellos algo que todavía ando buscando.

jueves, 12 de febrero de 2009

En el suelo ocurren cosas -VIII-

Zona azul.

"La ley que lo rige todo es la ley de la interdependencia o interrelación universal: todas las cosas están relacionadas entre sí; todo influye en todo; cualquier acción o alteración, por mínima que sea, repercute en el conjunto. Hay unas conexiones sutiles entre los diversos planos y ordenes de la realidad: lo que ocurre en un momento o en lugar tiene su repercusión más o menos perceptible en momentos y lugares distantes (...). Cualquier cosa que haga el ser humano incide en el orden del cosmos.

El destino de los seres es circular por ese curso circular universal, hay que acoplarse a él sin rebeldía ni resistencia, fluir en armonía con él y seguir relajadamente su trayectoria, renunciando a cualquier impulso egocéntrico. Cuando las cosas creadas desertan de ese su destino, cuando se sublevan y tratan de salirse de tal círculo para establecer su propio orden, se rompe el orden natural..."

Comentarios de Antonio Medrano sobre el "Tao te king - El Taoísmo y la Inmortalidad" (Biblioteca fundamental Año Cero, 1994).

Si quieres saber más sobre el Tao

La número doce

Un detalle del mosaico del Ramón Sánchez Pizjuán.

Quince años después ha vuelto la Selección Española de Fútbol al estadio Ramón Sánchez Pizjuán, al sitio al que incompresiblemente dejó de asistir para jugar sus partidos, al estadio en el que nunca perdió y que ha hecho valer de nuevo su condición de talismán para el equipo nacional.

El rival era Inglaterra. Temido en otros tiempos, pero a día de hoy y ante la Campeona de Europa cualquier equipo parece eso, cualquier equipo.

La última vez que la Selección jugó en el estadio del Sevilla F.C. tuve la suerte de poder asistir a un encuentro lleno de tensión, ante Dinamarca, en el que nos jugábamos la clasificación a un Mundial. Esta vez ha sido un amistoso, pero para mi ha sido la ocasión de ver en directo a una Selección Española que verdaderamente nos hace disfrutar con su juego -muy bien todos, genial Xavi-.

Y la número doce, pues como siempre. Colorista, cachonda, animosa... después de todo, sólo era un amistoso.

lunes, 9 de febrero de 2009

Domingo de sol

Cuando la lluvia se toma un respiro.

Sevilla es una ciudad acostumbrada al buen tiempo. Tenemos muchos días de sol al año. Aquí normalmente se vive la calle, pero en cuanto caen cuatro gotas la falta de costumbre hace que nos quedemos en casa, y si la lluvia se prolonga por días, se echa de menos el sol y la luz a la que estamos tan habituados. Por eso cuando la lluvia se toma un respiro salimos pitando a buscar el calorcito -como hacen estas palomas de la foto- que nos vuelva a poner el cuerpo en su sitio. Aunque sólo sea un ratito.

La foto es del domingo ocho de Febrero.

domingo, 8 de febrero de 2009

Ripollés junto a la Catedral

La ciudad de los contrastes.

Quince esculturas de Juan Ripollés se exponen en estos días en Sevilla. Ocupan un espacio urbano rescatado no hace mucho a los vehículos y que ahora podemos disfrutar los sevillanos y los que nos visitan, no sólo admirando los monumentos que lo circundan -Catedral, Giralda, Archivo de Indias, Reales Alcazáres...- sino con actividades urbanas como la exposición que nos deja el artista castellonense, entre otras. Una buena excusa para disfrutar del centro de Sevilla un sabadito por la mañana.

viernes, 6 de febrero de 2009

Body Worlds en Sevilla



Según se anuncia en su web, tendremos hasta el 3 de Mayo de 2009 para ver esta extraordinaria exposición (Casino de la Exposición. Avenida de María Luisa, s/n - Sevilla).

Ha sido vista por más de 26 millones de personas en todo el mundo y me atrevo a decir que pocos habrán salido indiferentes del encuentro ya que se trata de cuerpos humanos donados por personas que dispusieron que, tras su muerte, pudieran ser utilizados con fines educativos.

La plastinación es un proceso único inventado por el Dr. Gunther von Hagens para conservar especimenes para la educación en la medicina. El proceso sustituye los fluidos corporales y la grasa soluble existentes en los especimenes por fluidos plásticos que se endurecen tras la impregnación forzada al vacío. Después de fijar los cuerpos en poses que reproducen situaciones reales, se someten a un tratamiento de curado mediante la acción del gas, el calor o la luz. Los ejemplares plastinados muestran cómo responde internamente nuestro cuerpo a los movimientos de la vida diaria así como durante la práctica de actividades atléticas.

La cosa es para no perdérsela aunque sólo sea por pura curiosidad. Una pega, hay que pagar.

Precios, horarios y otras cosas AQUI


Cumpleaños

Yo, mismamente.

Ayer cumplí cincuenta y un años, no tuve más remedio.

Qué cabrones, cómo se juntan allí en el rincón para confabular contra mi persona. Desde el uno hasta el cincuenta y uno que acaba de unirse, cuchicheando y haciendo risitas.

No saben bien con quien se juegan los cuartos.

jueves, 5 de febrero de 2009

En el suelo ocurren cosas -VII-

En una noche de invierno.

Se había hecho tarde, ya habían desfilado por la avenida abajo los hinchas del equipo del barrio -nuestro equipo se acababa de meter en semifinales de la Copa del Rey- y el ruido de los coches haciendo sonar el cláxon se iba haciendo cada vez más pausado.

Enciendo un cigarro y me coloco bien la bufanda tapando todos los resquicios para evitar que este jodido frio me deje tieso.
A estas horas el transporte público tiene estas cosas y yo sabía que esta noche me tocaría esperar. Esperar y pasar frio. Siempre me pasa, por eso lo sabía. Eso si, sólo en invierno.

lunes, 2 de febrero de 2009

En el suelo ocurren cosas -VI-

Naturaleza menos muerta.

"¿Por qué quiere usted saber lo que será cuando muera, antes de saber lo que es ahora?"
Ramana Maharshi